![]() |
Dibujo de Malagón |
Como absolutamente decepcionante se puede calificar el
programa electoral del PSOE para las elecciones autonómicas de 2.015 en su
aspecto sanitario. Me refiero, específicamente, a la tibieza con que aborda el
penoso asunto de la privatización sanitaria emprendida “a saco” por los
gobiernos del PP. Se trata, como saben los lectores, de una de las políticas
que más han contribuido al expolio sanitario y al desmantelamiento del sistema
público constituyendo, por ello, una gran amenaza para la equidad en la salud y
en todos los ámbitos de la vida.
La privatización del sistema sanitario público en España,
conceptualmente y por la forma en que se está llevando a cabo, es un escándalo
de enormes proporciones que ha sido rechazado mayoritariamente por los
ciudadanos, bien sean pacientes actuales, potenciales o futuros o, simplemente, trabajadores sanitarios. Se
basa en el deterioro concienzudo del sistema público, la degradación de la calidad
asistencial, las ganancias desmedidas de las empresas que participan en la
rapiña y la pérdida de derechos de pacientes y trabajadores públicos. La perseverante
y ejemplar lucha de la población madrileña contra el pestilente proceso
privatizador emprendido por el peor gobierno que ha soportado esta comunidad
autónoma, es un simple pero gráfico ejemplo de hasta qué punto ha dejado de
serle fácil a los timadores profesionales y a los jugadores de ventaja que masivamente
pueblan las instituciones, engañar a la
población con falsos argumentos que en realidad esconden la búsqueda de
privilegios particulares mientras aniquilan el bien común. Es una muestra de
hasta dónde está dispuesta a llegar en defensa de sus derechos y de los
servicios públicos.
En este contexto resulta absolutamente incomprensible que el
programa electoral del partido de la oposición no aborde, entre las medidas que
se compromete a tomar si formara gobierno, ni el final de la privatización sanitaria en cualquiera
de sus formatos (desde el más brutal de la gestión sanitaria al más crónico y larvado
de las derivaciones masivas a centros privados), ni la devolución al sistema
público normalizado de los hospitales que ya tienen gestión privada.
(Para continuar leyendo clickar más abajo)
(Para continuar leyendo clickar más abajo)